"Don Amor volvió a Toledo" de Félix Urabayen




        Nos encontramos ante una novela simbólica. El personaje principal, Leocadia Meneses representa  a Toledo, la Ciudad Imperial. Escrita por un autor navarro, nos detalla la vida cotidiana de esta ciudad, que  enamora a literatos, artistas y toda clase de autóctonos y  forasteros desde hace siglos. Ha sido reeditada EN 2015, ochenta años después de su primera publicación, para regocijo de lectores, a la mayor gloria de la llamada urbe de las tres culturas.

            Leocadia es una bella toledana, protegida por su padre y sus dos tíos, poco resuelta al matrimonio y muy decidida por la libertad y el disfrute de la existencia en su calle Alfileritos, céntrica vía de la ciudad. Distintos pretendientes entran en relaciones con ella: el negociante, el artista, el viajante excéntrico, el ingeniero....todos adoran Toledo por distintos motivos: nacieron allí o van de paso y se encuentran prendidos sin remedio de la magia y antigüedad de sus muros, de sus callejones oscuros, del trasiego continuo de sus comerciantes.

             Los Meneses son una veja y muy rica familia. Uno de ellos, el clérigo, es  gran compilador de la historia y obras de arte abandonadas y arqueológicas de Toledo. Con él nos adentramos en los tesoros inesperados de esta villa milenaria, donde cada casa está construida sobre piedras y residencias de anteriores pueblos y civilizaciones. Romanos, visigodos, judíos, árabes y cristianos de los siglos recientes edificaron sus viviendas sobre las de antiguos  habitantes. Todos recorrieron las empinadas callejuelas y se sintieron embrujados por el fluir del Tajo, el río que circunda la ciudad, aunque no la atraviesa.

            Identificamos cada pretendiente de Leocadia con los diversos admiradores de Toledo.Todos parecen magníficos como futuros esposos, pero ella no se enamora de ninguno. Ni del nacido en la ciudad, atractivo periodista y empresario, ni del rico pintor. Tampoco del sátiro presuntuoso  ni del ingeniero, forastero también, que quiere desviar nada menos que el curso del río. Cada pretendiente nos aporta una visión peculiar de la ciudad, descrita  en sus plazas e iglesias, dibujada en todas sus costumbres: la maledicencia exagerada,el trasiego continuo de vecinos y vendedores, el frío extremo del invierno, el agobiante calor del verano, la poca valoración de  sus obras de arte enterradas, por la abundancia de las mismas...

            Los personajes entran y salen en la vida de la los Meneses, pero más que el relato de la tranquila vida familiar, es la ciudad la  que se nos describe en este libro, rescatado del olvido literario al que le había relegado el franquismo: histórica,escondida tras cada fachada, cantada por Gacilaso, Bécquer y Lope de Vega,rebosante de etnias y religiones, contradictoria en costumbres, presa por El Tajo, enigmática y atractiva.

            Leocadia se sabe admirada pero no entrega a nadie su corazón. Gusta de la soledad, de los paseos sin bullicio, de su quieta ciudad amada. Sus novios la encandilan con regalos y verborrea, pero ella vive su vida interior con la que se basta. Comprende que debe casarse, que su familia, sus vecinos y  la costumbre la apremian a ello, pero no tiene prisa.

            El lector va apostando por unos y otros pretendientes, que son extraodianrios partidos. Cada uno con su escueta o larga historia. Mención especial merece la intención desbocada del ingeniero,  cuyo proyecto de desviar el curso del río para dar de beber a la ciudad, es un despliegue técnico de erudición sobre la urbanización de la cuenca hidrográfica del Tajo, antecesor del imposible proyecto de la II República, para abastecer a Toledo de agua corriente, y también del muy posterior, pero hecho realidad,  trasvase Tajo-Segura. Las  explicaciones técnicas del ingeniero son maravillosas y se contraponen como modernidad al poso de la historia en cada casa y calle toledanas.

               El desenlace   inesperado de la novela nos sorprende, pues leyéndola, hemos viajado por relatos familiares y anécdotas inverosímiles, que quizá nos hacían presagiar otro final. Sirve el que se nos brinda para hacer meditar al lector sobre la tradición, el progreso, la historia de España y hasta los sueños de cada persona:amor y libertad.

              El contexto histórico en que se escribe la novela, los años 30 del siglo XX, pues se puso punto final a la misma el día que se inició la guerra civil española, determina absolutamente el cuadro de fondo de la narración: Toledo majestuosa y esquiva. Toledo sonriente de día y cerrada de noche.Toledo abierta al mundo y a la vez replegada sobre sus piedras, sus conventos, sus cuestas, sus deliciosas gentes.     


Tipo de novela:social
Año de la I Edición:1.936
Año de la II Edición:2015
Editorial:El Perro Malo
ISBN:9788460822349
Número de páginas:201 

Autor: Félix Urabayen (Ulsurrun,Navarra, España, 1883-Madrid,1943).

Breve biografía: Fue escritor, maestro, periodista y republicano. Denunció en sus artículos el expolio artístico de Toledo.

Otras obras del autor:               "Toledo: Piedad", publicada en 1920

                                                     "Toledo, la despojada", publicada en 1924 

                                                      "Centauros del Pirineo", publicada en 1928

                                                       "Bajo los robles navarros", obra póstuma, publicada en 1965

            

          


























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